Hay una canción de Astrud que trata sobre la última vez que hacemos algo, lo que sea, que casi nunca somos conscientes de que es la última vez que vamos a hacer eso tal cual, con todo lo que conlleva de pequeña muerte y pérdida. Por mi afán extremadamente analizador, por un lado, y enfermizamente nostálgico, por otro, suelo repasar mi vida y etiquetar existencialmente mis propias últimas veces en varias categorías como conductas, actos, momentos, sentimientos.
El asunto de las últimas veces se complica, pues siempre suelen estar implicados dos, uno queriendo y el otro sin querer, pero recibiendo; o los dos queriendo que sea la última vez. Estas ocasiones me interesan menos por lo que tienen de calculadas, frías y destructivas. Que una persona abandone a otra, es triste, pero el desamor también hay que vivirlo. Te dejan, o dejas, con un par, y te quedan los recuerdos que nadie te puede robar. Me parece más inquietante que dos personas se dejen de mutuo acuerdo y luego sean los mejores amigos del mundo y se adoren. No me lo creo.
Hay hitos destacables en esto de la última vez que me gustaría compartir con vosotros, y son los que siguen:
-La última vez que juegas con tus muñecas, con tus objetos más infantiles. En mi caso fueron mis Barbies, mis juguetes preferidos. Tenía vestidos, 5 ó 6 muñecas, todo tipo de complementos. Creo recordar veladamente la última vez que jugué con ellas, sin saber que las abandonaría luego para siempre. Le puse a cada una un buen look, las peiné, y les coloqué sus accesorios. Luego a descansar la paz eterna en una bolsa en la parte de arriba del armario de la casa familiar. Aunque reconozco que me las he traido a mi casa actual y que no las tiraría a la basura por nada del mundo.
-La última vez que ves a los amigos de la infancia, del colegio, del instituto. Sé que hay gente que todavía sale con su pandilla de amigos desde niños pero con lo extraña que es la vida, las vueltas que da, y los traslados de residencia y viajes, para mí ha sido imposible. No sé cuando fueron las últimas veces que estuve con estos amigos de siempre, sé que nos teníamos cariño, y que fueron las primeras personas importantes para mí. En algún momento dejaron de ir al parque, o fui yo, se terminó el colegio, o se cambiaron de colegio, o alguna rabieta de niñas terminó con una amistad verdadera, a pequeña escala, cuando eres pequeño ni lo valoras ni te enteras. Como dato diré que gracias a facebook he retomado cierto vínculo con estos compañeros de mi infancia y adolescencia, y les puedo ver las caras en fotos, y saber de su devenir, y esto es bueno.
-La útima vez que vas a trabajar a un lugar del que ese mismo día te despiden. Esto me ha sucedido solo una vez. Trabajaba en informativos en mi ciudad natal, presentaba las noticias del mediodía en directo en un canal de televisión local. Cuando ya estaba en plató, con el guión y el pinganillo, y todos en sus puestos para empezar, desde control me hablan al oído: "Oye, que no hay informativo, que se cae... (yo respondo que si están de broma)... No, no es broma, nos despiden a todos". Luego ya fui a control y vi que era verdad. Estupefacta es una palabra corta. Ojiplática es la correcta para expresar mi emoción de ese día. Luego he trabajado en inmumerables sitios más, pero casi siempre con contrato por obra, por lo que ya sabes más o menos cuando vas a terminar, por eso estos no cuentan.
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| Cuervos sobre un trigal, 1890, el último cuadro de Van Gogh ¿sabría él que esta iba a ser su última obra? Lo dudo. |
-La última vez que compartes buenos momentos con un amigo cercano. Una exposición, un concierto memorable, confidencias interminables... Hasta que te traiciona, o algo anómalo tiene lugar, y nunca más os volvéis a ver, ni habláis, ni haceis planes juntos nunca más. Jamás tendréis de nuevo esos intervalos de hedonismo y amistad (supuestamente) verdadera. Tengo que apostillar que esto ocurre muy a mi pesar, pues yo soy más de coger el toro por los cuernos, decir lo que tenga que decir, escuchar lo que me quieran contar y salir adelante, arreglando los problemas. Pero mucha gente no es tan valiente ni tan honesta y prefiere practicar lo de la última vez.
-La última vez que besas y abrazas apasionadamente (con lengua y dientes, vamos) a un amante que suele ser ocasional, pero que se repite periódicamente. Alguna vez fue la última en la que noté sus labios generosos, su sonrisa en mis ojos, su abrazo casi infantil, su pudor y y su calentura. Parecía una ocasión más, pero fue la última. Sin escándalos ni estridencias. Dejó de haber encuentro y búsqueda. Voló la reciprocidad.
-La última vez que haces el amor con tu pareja estable, de hace tiempo, con la que convives y con la que compartes el pasado y miras al futuro. No lo sabía, pero era la última vez que tocaba su sexo, y que él me tocaba a mi. La última vez que acariciaba y chupaba, la última vez que me apretaban y me llevaban al borde del placer. Lo desconocía, pero se acababa, se ha acabado ya. Tal vez si lo supiera, hubiera prolongado el instante, las humedades, los empujones, los susurros. O lo contrario, me hubiese negado a compartir mi carne y mi espíritu con alguien que no estaba en alma ya.
-La última vez que hablas con alguien, que estás con esa persona, compartes tiempo y lugar, y te dicen que se ha muerto. Repasas la última vez que estuviste con esa persona, lo que vivisteis juntos. Esta semana se ha muerto alguien que conozco, y repaso las fotos y los vídeos que le grabé, lo bien que estuve siempre en su casa, como en familia, su buen carácter y su fuerza, y sobre todo, su cara arrugada de hada buena. Pelo blanco, tez morena, palillos e hilos para hacer encaje de bolillos.
Otra persona que amo por encima de todo está ahora mismo en el hospital. Entre los nervios y la incertidumbre, es inevitable que repase mis últimos momentos con ella, en Navidades: lo que me contaba, su sonrisa, sus manos con pecas, su cara fría, y siempre tan delgada. Esto no lo meto en la lista, pues sé que me quedan muchas Navidades y muchas fiestas que celebrar con ella.


Precioso.
ResponderSuprimirGracias, viniendo de ti es todo un piropo, con todo ese cerebrito debajo de tus rizos morenos!... Por cierto, quiero más puro azar!
SuprimirNo será la última vez que me paso por aquí, no lo dudes.
ResponderSuprimirFuerza y ánimo a esa persona que está en el hospital. Saldrá, no lo dudes.
Mi blog está abierto las 24 h, es como la casa de la abuela a la que siempre puedes ir. Toda mi fuerza está en el pensamiento de que el hospital será algo pasajero. Crucemos los dedos.
Suprimira veces eres muy consciente de que va a ser una última vez, y quemas tus últimos cartuchos, o te cagas dentro del convento. otras no lo sabes y te quedas con la pólvora quemándote en los bolsillos, lleno de mierda. así es la vida. me gusta mucho a mi esta otra canción ad hoc (para que veas que los ronaldos tiene una discografía muy amplia)
ResponderSuprimirhttp://youtu.be/bLwd6Dv2gvY
Pero creo que las últimas veces realmente fascinantes son las que no te esperas, las que no eres consciente de que serán esa última vez, que solo el recuerdo pondrá en su justo lugar. Me pongo el vídeo de los Ronaldos...
ResponderSuprimirBorges puso en verso varias veces esta idea. Un ejemplo:
ResponderSuprimir"LA CIFRA
La amistad silenciosa de la luna
(cito mal a Virgilio) te acompaña
desde aquella perdida hoy en el tiempo
noche o atardecer en que tus vagos
ojos la descifraron para siempre
en un jardín o un patio que son polvo.
¿Para siempre? Yo sé que alguien, un día,
podrá decirte verdaderamente:
No volverás a ver la clara luna,
Has agotado ya la inalterable
suma de veces que te da el destino.
Inútil abrir todas las ventanas
del mundo. Es tarde. No darás con ella.
Vivimos descubriendo y olvidando
esa dulce costumbre de la noche.
Hay que mirarla bien. Puede ser la última."
No será la última vez que alguien retome el hilo que has tomado tú. Hay melancolías que nunca dicen su última palabra.
Es esa la justa esencia de la melancolía... Reflexionar sobre lo que ya no está, pero estuvo...
Suprimir"LÍMITES
ResponderSuprimirDe estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.
Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.
Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.
Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifonte, Jano.
Hay, entre todas tus memorias,
una que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.
No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.
¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan."
Gran poema.
SuprimirQué bonito... y qué cierto.
ResponderSuprimirYo no recuerdo cuándo dejé de jugar con mis muñecos, pero sí lo último que viví con mi madre, o con mi padre. También recuerdo con nitidez asombrosa mi último día en esa misma televisión local -vida esta, oye-, y ese polvo de despedida que no sabía que era una despedida... y lo fue.
Sé que tendrás más navidades, ya lo verás!
Lo que vivimos en esa televisión local fue de traca... Se me ocurre que podíamos escribir la biblia de una serie (cambiando la ciudad y los nombres de los protas, claro)... Habrá más navidades, espero, muchas más... sí... Me alegro de que te guste mi post. Sea como sea, me obsesionan las últimas veces, no sé si para bien o para mal, a nivel reflexivo, vamos...
SuprimirBonito van Gogh, No todas las últimas veces son tristes
ResponderSuprimir(sue)
Nadie ha dicho que sean tristes todas las últimas veces... Solo son las últimas, y por eso me llaman la atención, anónimo (sue)...
SuprimirBuf...cantas ultimas veces. So se me ocorren ultimas tristes, mais q ultimas, derradeiras, e ademais de tristes inesperadas.
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